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APG reconoce el trabajo, la fortaleza y entrega de las madres guatemaltecas en la construcción de una Guatemala mejor

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8 de mayo de 2026

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Cada 10 de mayo, Guatemala se llena de flores, serenatas y mensajes de cariño para las madres. Sin embargo, detrás de la celebración existe una realidad silenciosa que pocas veces ocupa titulares: millones de mujeres sostienen simultáneamente el trabajo remunerado y el hogar, en jornadas dobles y hasta triples que rara vez aparecen en las estadísticas económicas.

La maternidad en Guatemala no solo representa amor y entrega familiar. También implica una enorme carga laboral, emocional y social que, en muchos casos, permanece invisible.

La fecha del Día de la Madre en Guatemala se instauró oficialmente durante la década de 1930, inspirada en la conmemoración impulsada en Estados Unidos por la activista Ann Reeves Jarvis, quien promovió el reconocimiento al papel de las madres en la crianza, la salud comunitaria y la educación de los hijos. Con el paso de los años, la celebración evolucionó hacia un fenómeno comercial, pero su esencia continúa siendo la misma: reconocer el sacrificio y la importancia de las madres en la sociedad.

Hoy, ese reconocimiento cobra mayor relevancia ante una realidad que organismos internacionales y entidades estatales han comenzado a documentar: el trabajo de cuidados no remunerado recae desproporcionadamente sobre las mujeres.

La doble jornada de millones de mujeres

Miles de madres guatemaltecas salen cada mañana hacia oficinas, hospitales, escuelas, comercios, fábricas, mercados, maquilas o unidades de transporte público. Son médicas, enfermeras, periodistas, maestras, policías, emprendedoras, agricultoras, costureras, cocineras, administradoras, ingenieras y trabajadoras del sector informal.

Pero al terminar su jornada laboral, muchas regresan a casa para iniciar otra.

Preparar alimentos, ayudar en tareas escolares, cuidar hijos, atender adultos mayores, limpiar, lavar ropa, administrar gastos del hogar y organizar la vida familiar forman parte de una segunda jornada que rara vez es reconocida económicamente.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que, en Guatemala, las mujeres pueden llegar a dedicar hasta siete veces más tiempo que los hombres a las tareas domésticas y de cuidados no remunerados.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que esta carga desigual es una de las principales razones por las que millones de mujeres en el mundo quedan fuera del mercado laboral o enfrentan mayores dificultades para crecer profesionalmente.

Según estimaciones globales de la OIT, 708 millones de mujeres no participan en el mercado laboral debido a responsabilidades de cuidado no remuneradas.

El trabajo que sostiene hogares y economías

Aunque no aparece reflejado en un salario, el trabajo doméstico y de cuidados sostiene la vida cotidiana y la economía de los países.

Preparar comida, cuidar enfermos, acompañar a niños, atender personas mayores o mantener funcionando un hogar son tareas esenciales para que la sociedad pueda operar. Sin embargo, históricamente han sido consideradas “obligaciones naturales” de las mujeres y no trabajo propiamente dicho.

La OIT calcula que diariamente se realizan más de 16 mil millones de horas de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en el mundo.

Diversos análisis internacionales indican que, si ese trabajo fuera remunerado, representaría una parte significativa del Producto Interno Bruto mundial.

En Guatemala, el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó recientemente a desarrollar indicadores sobre uso del tiempo y cuidados, precisamente para visibilizar esta realidad que durante décadas quedó fuera de las mediciones económicas tradicionales.

Los datos preliminares muestran que las mujeres rurales y urbanas dedican considerablemente más tiempo que los hombres a labores no remuneradas del hogar.

La maternidad y la “pobreza de tiempo”

Especialistas en género y economía llaman a este fenómeno “pobreza de tiempo”: mujeres que trabajan tantas horas entre empleo y hogar que prácticamente no tienen espacio para descanso, recreación, salud mental o desarrollo profesional.

Mientras muchas familias descansan al final del día, miles de madres continúan trabajando hasta la madrugada preparando uniformes, cocinando, limpiando o cuidando a sus hijos.

En numerosos hogares persiste además una distribución desigual de responsabilidades. Aunque cada vez más hombres participan activamente en la crianza, todavía existe una fuerte carga cultural que asigna a la mujer el rol principal del cuidado familiar.

Esta situación genera agotamiento físico y emocional, afecta oportunidades laborales y limita el acceso de muchas mujeres a mejores ingresos o ascensos profesionales.

Madres que construyen país

Pese a las dificultades, las madres guatemaltecas continúan siendo uno de los pilares más sólidos del país.

Desde hospitales y escuelas hasta mercados y redacciones periodísticas, millones de mujeres sostienen simultáneamente la economía nacional y el funcionamiento de los hogares.

En el caso del periodismo, muchas madres periodistas enfrentan coberturas extensas, horarios irregulares, presión informativa y riesgos laborales, mientras continúan desempeñando responsabilidades familiares al regresar a casa.

Su aporte va mucho más allá de las cifras económicas: forman ciudadanos, sostienen comunidades, transmiten valores y contribuyen diariamente al desarrollo social.

Un reconocimiento más allá de las flores

En este Día de la Madre, el homenaje no debería limitarse a regalos o celebraciones de un solo día.

La discusión sobre los cuidados, la corresponsabilidad en el hogar y el reconocimiento del trabajo no remunerado comienza a ocupar espacio en organismos internacionales y políticas públicas, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Reconocer el valor del trabajo invisible de las madres implica también reflexionar sobre la distribución de tareas en el hogar, las oportunidades laborales para las mujeres y la necesidad de construir una sociedad más equitativa.

La Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) saluda y reconoce a todas las madres guatemaltecas, especialmente a aquellas que día a día sostienen familias, comunidades y profesiones enteras con esfuerzo silencioso, entrega y amor.

Porque detrás de cada jornada interminable, de cada comida servida, de cada hijo acompañado y de cada meta alcanzada por una familia, existe una madre cuyo trabajo muchas veces no aparece en las estadísticas, pero sí en el corazón y el futuro de Guatemala.

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