En este 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) reafirma una postura clara: el periodismo no se persigue, se respeta.
Guatemala enfrenta años de criminalización, intimidación y agresiones contra periodistas, medios y comunicadores. Casos como el de José Rubén Zamora, perseguido y procesado en medio de serios cuestionamientos nacionales e internacionales, evidencian cómo el ejercicio periodístico puede convertirse en blanco cuando investiga al poder.
A esta realidad se suman agresiones, amenazas, censura y asesinatos de periodistas como Carlos Humberto Cal Ical, cuya muerte enluta al gremio y recuerda que informar en Guatemala aún puede costar la vida.
La libertad de expresión y de prensa, garantizada por la Constitución, no puede ser debilitada por procesos espurios, abuso de poder o el silencio institucional. Defender este derecho también implica ejercerlo con ética, responsabilidad y compromiso con la verdad.
Desde la APG reiteramos que ningún periodista debe ser criminalizado por investigar, denunciar o informar. Proteger la prensa libre es proteger la democracia, el acceso ciudadano a la verdad y el Estado de Derecho. Porque cuando se persigue a un periodista, se amenaza el derecho de toda una sociedad a saber.









